La Astrología realmente cobra vida cuando uno está tratando con un ser humano, con una persona. Yo no creo que una carta astral sea algo que haya que analizar, algo que se tenga que desmenuzar para examinar las partes y piezas que la componen. Ni siquiera creo que se deba hacer una síntesis. Lo único que creo que hemos de seguir subrayando es que hay un misterio inherente a la condición humana. Tenemos tendencia a caer en la trampa del orgullo desmesurado. Es tanto lo que nos dice la astrología, tal la amplitud que da a nuestro punto de vista y la claridad con qué nos permite ver, que el peligro-la trampa- reside en que nos creamos capaces de verlo todo. Y no lo somos. Creo que la teoría de la relatividad de Einstein -que lo que se observa depende de la posición del observador- es decididamente aplicable a la astrología. Si le damos la misma carta a cien astrólogos obtendremos cien interpretaciones diferentes. Una persona que vea la astrología como algo ya dado, como un destino, algo estático, interpretará una carta de manera muy diferente que otra persona que la vea como un camino, un proceso.
La profundidad del trabajo que hayan hecho sobre si mismos o tal vez la profundidad de su conciencia, determinaran la profundidad de su capacidad para leer una carta astral. Jung lo dijo con perfecta claridad, y lo repitió una y otra vez: no pueden llevar a una persona a una profundidad mayor que la que ustedes mismos hayan alcanzado. Uno de mis dichos favoritos es que si se nos dieron dos orejas y una boca, eso significa que debemos escuchar el doble de lo que hablamos. Y una lección muy importante para los astrólogos es que la carta cobra vida con el diálogo. Lo primero y lo mas importante que tenemos que hacer los astrólogos es quitarnos de en medio a nosotros mismos. Al mirar una carta debemos evitar los juicios de valor o buscar resultados, e ir en cambio en pos de la comprensión del proceso.
Yo veo la carta desde dentro hacia afuera y me gusta ir desarrollándola capa tras capa, como un artista va trabajando en un boceto preliminar. Hay que descubrir lo que se destaca, lo que es diferente o excepcional , de modo que se trata de descubrir anormalidades. No uso ese termino en el sentido de que algo esta mal, sino de algo que se diferencie de la norma y que este compuesto de diversas funciones. Extraigo la información de la carta y despues la dejo de lado hasta que venga el consultante. No quiero volver a mirarla, porque los astrologos tendemos a prepararnos en exceso, hasta el punto de que dejamos de escuchar. Ya nos hemos formado una opinión, y la cosa es como un producto terminado. Desde el punto de vista psicodinámico, lo que mas nos motiva no es lo que está en la carta, sino lo que no está.
No podemos dar a nadie la verdad ni la iluminación, sino sólo educere, es decir, sacar fuera lo que alguien lleva dentro. El proceso de asesoramiento tiene dos vertientes. Una de ellas tiene que ver con los problemas psicológicos del astrólogo, y la otra con su habilidad para comunicarse. Creo que por lo menos idealmente, los astrólogos que se ocupan de los problemas de sus consultantes deberían a su vez, haberse sometido a alguna forma de psicoterapia, porque la capacidad de relacionarse con otra persona a partir del material astrológico depende en gran medida de la relación del profesional con su propia psique. Es nuestro deber consagrarnos al cultivo de nuestras habilidades, y creo que es fundamental para el consejero astrológico que acepte hasta cierto punto la máscara de otra persona, es decir, que sea lo suficientemente sensible a sus represiones y negaciones, en lugar de aproximársele como un carro de combate que avanza derrumbando murallas. Creo que la visión intuitiva, debe estar atemperada por la compasión, y si no la tienen hacia ustedes mismos, mal podrán tenerla por los que los consultan.
Fragmentos extraídos del libro «El Hilo Mágico» de Richard Idemon.